viernes, 27 de noviembre de 2009

HISTORIAS DEL PAE OXALA!!!



Òrìsànlá u Obàtálá (el gran Orixa) o (el rey del paño blanco) ocupa una posición unica entre los orixas, es el más elvado de los dioses Yorubas, fue el primero en ser creado por Olodumare, el dios supremo.

Orìsànlá u Obàtálá y también llamado Òrìsà u Obà-Igbò o rey de los igbos. Tenia un carácter bastante obstinado e independiente, lo que le causaba innumerables problemas.

A Òrìsànlá, le fue encargado por Olodumare, crear el mundo con el poder de sugerir (àbà) y el de realizar (àse), razón por la cual es saludado con el titulo de Àláàbálàásé. Para cumplir su misión antes de su partida, Olodumare le entrego la bolsa de la creación. El poder que se le confiaba estaba sujeto a ciertas reglas y el respetar diversas obligaciones, como la de los demás Orixas.

Una historia del Ifá, cuenta que, por su carácter altivo rechazo hacer algunas ofrendas a Esú (Bará), antes de iniciar su viaje para crear el mundo.

Òrìsànlá, posee paso tranquilo, un gran cayado de estaño (òpá-osorò o paxoro), para hacer ceremonias. En el momento de salir por el portal, encontró a Esú (Bará), que entre una de sus múltiples obligaciones, tenia que ser fiscalizador de los dos mundos. Esú (Bará), descontento con su negativa de aceptar lo que el Gran Orixa le había dicho (hacer ofrendas), se vengo, haciéndole sentir una terrible sed. Òrìsànlá, para saciar su sed, agujereo con su paxoro (òpá-osorò) en el tronco de una palmera de dende, resulto que el liquido que emanaba era nada mas y nada menos que vino de palma. Bebió abundantemente, así es que quedo totalmente borracho y cayó adormecido.

Llego entonces Olófin-Odùduà, creado por Olodumare después que Òrìsànlá y le saco la bolsa de la creación, se dirigió ante la presencia de Olodumare para mostrarle lo que había hallado y contarle en que estado se encontraba su antecesor, el supremo exclamo que si su hermano estaba borracho, que vaya el a hacer su trabajo.

Odùduà, salio así a cumplir su tarea, delante encontró una extensión enorme de agua, dejo caer el contenido de dicho saco, era tierra que formo así un montículo, ésta sobrepaso el agua, coloco sobre ella una gallina cuyas las patas tenían cinco garras, el ave comenzó a desparramar la tierra, que iba siendo cada ves mas extensa esa superficie.

Odùduà se estableció ahí, seguido por otros Orixas volviéndose así, rey de la tierra.

Cuando se despertó Oxala, se encontró sin su bolsa, se levanto y corrió a ver a Olodumare, éste como castigo, prohibió que bebiese vino de palmera y aceite de dende, pero le confió como consuelo la tarea de modelar con barro a los seres humanos a los cuales el (Olodumare) le insuflaría vida.

Por esa razón Oxala es también llamado Alámòrere (el dueño de la buena arcilla), este no seguía al pie de la letra la prohibición del Supremo, por ello algunas de sus figuras salían mal, o con falta de cocción, por los albinos, que entonces se convertían en adoradores de Oxala.



Sagrado Corazón de Jesús - Oxalá Dacum:

La imagen del Sagrado Corazón de Jesús nos muestra el mensaje de amor fraternal, que él, como hijo de Dios entregó su vida por la salvación de todos sus hermanos humanos, y aún así perduró a través del amor incorruptible que se extiende más allá de cualquier época abrazando el infinito. Oxalá, el más importante y alto de los dioses Yorubas, representa el cielo, el principio de todo, el equilibrio positivo del universo, es el Orixá de la comprensión. Es el padre de la blancura, de la paz, de la unión, de la fraternidad entre las personas de la tierra y del cosmos. Además es el Orixá que determina el fin de la vida, con la certeza del deber cumplido; donde la muerte debe ser enfrentada con naturalidad como las demás situaciones de la vida, porque es parte de la naturaleza. De su unión con Iemanjá se produce el nacimiento de la mayoría de los Orixás. Obocum, Olocum: este Orixá simboliza el pasaje de Oxalá por la niñez y se lo sincretiza con el Niño Jesús. La inocencia y la dulzura que manifiesta nuestro Señor Jesucristo, que siendo Dios, eligió nacer como humano y padecer en su carne el dolor de esta condición. Llegando incluso, a entregar su propia vida en consagración a su mensaje de esperanza. Se manifiesta aún en su nacimiento, en un humilde establo rodeado de amenazas, pero visitado por lejanos reyes que en su sabiduría pudieron ver la estrella de la anunciación. Una imagen de este niño fue consagrada en la ciudad de Praga, siendo su presencia la causa de muchos milagros. En Umbanda la imagen de Oxalá representa a la entidad venerada como hijo directo del Dios supremo y su pasaje de niño se asocia de igual manera con la del niño Jesús. Jobocum: Es Oxala más viejo y como tal más protector, se lo sincretiza con el Espíritu Santo; la tercera persona de la Santísima Trinidad, el Dios tan verdadero como lo son el Padre y el Hijo porque simboliza el amor del Padre y el Hijo. Concientes de que el Espíritu Santo está siempre con nosotros, mientras vivamos en estado de gracia santificante, debemos pedirle con frecuencia la luz y fortaleza necesarias para llevar nuestra vida adelante y salvar nuestra alma. Representa el poder de la clarividencia al igual que Oxalá Orumiláia, a quien se sincretiza con Santa Lucía por dicho poder. Lucía desde niña se destaca por su piedad y fervor; perteneciendo a la nobleza terrateniente, a los 5 años pierde a su padre y al llegar a la adolescencia, su madre, que creyendo haber encontrado para su hija un buen partido la compromete en matrimonio; aún cuando los proyectos de la joven eran otros. Santa Lucia había decidido consagrar su vida a Dios con el voto de virginidad. Su madre contrae una enfermedad que la medicina no podía solucionar, y ella le solicita a Santa Águeda la curación de su madre. Lucía recibe la aparición de la Santa, que le dice: "Hermana, virgen de Dios, ¿por qué me pides lo que tu misma puedes hacer? Tu fe ha alcanzado gracia y tu madre está curada". Desde entonces su madre no volvió a insistir en la boda y en agradecimiento a Cristo vende todos sus vienes y los reparte a los pobres. Su prometido, el Gobernador de Diocleciano en Sicilia, intento hacerla cambiar de opinión; y ante la negativa de Lucía, que ya había dedicado su vida a Cristo, dispuso que fuera llevada a un prostíbulo y entregada a la brutalidad de los libertinos. Subieron a Lucía en un carro, pero los bueyes no lograron moverlo del sitio, enseñado aún más por su ira, manda que la quemen viva, pero sale indemne de la hoguera. Al ver que se convertían muchos paganos, mandó al verdugo que la degollaran; siendo ejecutada la sentencia, se dice que aún tuvo tiempo de profetizar el fin de la persecución contra la iglesia. Se suele pintar a Santa Lucía llevando un plato con sus ojos, símbolo de ver más allá. Petición y Ofrenda a Oxalá-Sagrado Corazón de Jesús: Se le solicita auxilio especialmente si alguien de la familia es víctima de alguna adicción. Su consagración es el 25 de Diciembre y todo el mes de Junio. Para su ofrenda deberá colocar en un altar la imagen junto a un cuenco con miel, flores blancas atadas con una cinta de seda de color blanco y encender 8 velas blancas haciendo la petición pertinente. Oración: "Señor Jesús, gracias por tu Sagrado Corazón bendito, pues en Él vivo, me muevo y existo. En las noches oscuras del alma de (diga el nombre de la persona), conviértete en su fortaleza para que pueda seguir tus huellas. Sagrado Corazón, confiérenos inteligencia y amor para ser fieles a tus caminos, sirviendo a todos los hombres y mujeres de este, nuestro tiempo. Sagrado Corazón, bendito seas, gracia por tu amor y misericordia infinitos. Sagrado Corazón de Jesús, en vos confio. Amén".


O X A L A

Oxala es la manifestación cósmica del cielo, de la tierra de la luz de la paz y del amor.

Es el denominado “padre” de la humanidad, el “padre” de todos los orixas y nuestro padre

Celestial.

Todas las personas de religión o no, le brindan su respeto, cariño, y veneración.

A el se le encargó la creación del ser humano.

Su vida fue relatada de forma oral, de la cual hay muchas leyendas, las culturas afro-brasileñas,

Han recopilado algunas para nuestro conocimiento.

Algunos dicen que tuvo dos esposas. Una fue Naná, la mas vieja, con quien tuvo a Omulú, Loko,

Y Oxumaré.

La otra fue Yemanjá, mas joven con quién tuvo los otros hijos, o sea los orixas restantes.

En Africa se lo conoce como OBATALA

En el principio de las cosas, cuando Olordumaré bajó al mundo, se hizo acompañar de su hijo Obatalá. Debajo del cielo sólo había agua. Entonces, Olordumaré, le entregó a Obatalá un puñado de tierra metido en el carapacho de una babosa, y una gallina. Obatalá echó la tierra formando un montículo en medio del mar. La gallina se puso a escarbar la tierra, esparciéndola, y formando el mundo que conocemos. Olofi también encargó a Obatalá, para que formara el cuerpo del hombre. Así lo hizo, y culminó su faena afincándole la cabeza sobre los hombros. Es por eso que Obatalá, es dueño de las cabezas.

En cierta ocasión los hombres estaban preparando grandes fiestas en honor a los orishas, pero por un descuido inexplicable, se olvidaron de Yemayá. Furiosa, conjuró al mar que empezó a tragarse la tierra. Daba miedo verla cabalgar, lívida, sobre la más alta de las olas, con su abanico de plata en la mano. Los hombres, espantados, no sabían que hacer y le imploraron a Obatalá. Cuando la rugiente inmensidad de Yemayá se precipitaba sobre lo que quedaba del mundo, Obatalá se interpuso, levantó su opayé (cetro), y le ordenó que se detuviera. Por respeto, la dueña del mar atajó a las aguas y prometió desistir del cólera.

Es orishá mayor, creador de la tierra y escultor del ser humano. Es la deidad pura por excelencia, dueño de todo lo blanco, de la cabeza de los hombres, de los pensamientos y de los sueños. Hijo de Olofi y Olordumaré, fue mandado a la tierra para hacer el bien y para que gobernara como rey del planeta. Es misericordioso y amante de la paz y la armonía. Rige la buena conducta y es capaz de aplacar a su hijo Xangó y Oggún Areré. Todos los orishas le respetan. Todos lo buscan como abogado. No admite que nadie se desnude en su presencia o se profieran frases duras o injuriosas. Sus hijos deben ser muy respetuosos. Tiene veinticuatro caminos o “avatares”. En el Diloggún habla por Unlé (8), y le pertenecen todos los múltiplos y submúltiplos de 8. El castillo que le pertenece tiene 16 ventanas. Sus sacerdotes se llaman Ochabi

.

En Okó como ORIXAAKO

En Egipto como OGUIÑA

En América como ORIXALA o como se lo llama mas comúnmente OXALA

OXALA, se lo conoce de dos maneras :Oxaguia que es el Oxala joven, guerrero, impulsivo, y

Difícil de dominar, necesita de su propia experiencia personal para aprender, no se deja llevar

Por nadie.

El otro OXALA, es Oxalufa, Oxala viejo, mas sereno y tranquilo que el primero, con la experiencia

De la longevidad, sabio, aplomado y paternal.

Dentro de los tipos de OXALA, encontramos también:

Oxala Obokum

Oxala Olokum

Oxala Dkum

Oxala Jakum

Oxala Orumilaia


OXALA EN OCHA (OBATALA)

SINCRETIZADO CON LA VIRGEN DE LAS MERCEDES

Obanlá, Orichanlá u Ochanlá : es una viejecita friolenta y temblorosa a la que hay que tapar con una sábana blanca. En cuanto baja pide manteca de cacao para que le hagan una cruz en la palma de la mano y en la cabeza hacia la zona donde se une el occipital con los parietales. También come un poco de esa grasa que se supone, aclara la inteligencia, que es un preparado a base de aceite de palma, huevo batido, ralladura de coco y aguardiente, y que toman los ancianos de Ochá

Atributos de Ochanlá : se coloca en una sopera algodón y pluma de loro. Es ciega y enseño a leer a una niñita ; teje y borda y tiene una sillita. También en sus atributos lleva una bola de marfil. Se le saluda abrazándola y luego se cruzan los brazos de espalda a espalda, como abrazándose así mismo, y se cruza la cabeza con la del orishá por dos veces. Se la identifica con Las Mercedes y Santa Ana.

Igbá Ibó, Ibaíbo, Ibá Ibó Obá Ibó, Obba Iba, Baba : es un Obatalá viejo ( arubó ). Es el pensamiento divino y se le representa como el ojo de la Divina Providencia. Es el misterio del güiro que habla. No se deja ver y si alguien lo viera, quedaría ciego para siempre. Es el Foddú Daa de los Arará. Los Eguadó dicen que es de su tierra, y que su mujer, Iyemmú, constituye la pareja de padre y madre ( Baba - Iya ) de donde nacieron todos los Orishas.

Owá Olofón , Obá Olofún , Oba Lufón , Ocha Lufón , Arubó : es el Obatalá macho primitivo. Igual al sol y al creador, se dice que muchas veces aparece o se manifiesta como una viejecita que, cuando baja, se presenta muy arrugada, pequeña y temblorosa de frío. Se le cubre desde la cabeza a los pies con una sábana limpia. Todos los Orishas obedecen de inmediato cualquier orden de ésta deidad, pues con sólo levantar su mano derecha y ponerla frente a la cara de cualquiera de ellos, se tranquilizará y prometerá lo que le pida Obatalá. Su baile es muy difícil, lo hace muy agachado, con las manos casi a ras del suelo, el espinazo totalmente encorvado y con una gracia y cadencia tan subyugante como ardua. Es de tierra Lucumí Oyó, Yebú y Eggwadó. Es el primero que habló y dio a los hombres la palabra y el derecho a ejercitar el sexo.

Ocha Griñán, Ocha Guiña, Osa Griñán, Sagriñá y Agguiriñá : se trata de un Obatalá, también muy viejo, mensajero de Olofi, que subía a las montañas. Muy pacífico, tiembla mucho por su vejez. Proviene de la tierra de Ijesá. Le pertenece la lechuza, que es el símbolo de la inteligencia, la discreción y la experiencia. También es el que puede ver cuando nadie puede. Le pertenecen los Ibeyis ; Salako (varón) y Talabí (hembra). Por ese camino dicen que conduce el Ilé que Olofi tiene en la loma. Vive escondiéndose del aire. Anda con muletas, pero cuando se molesta, las tira y arremete con un machete. Cuando se le pide, se le pide al revés.

Achó , Acholó, Baba Achó : Es macho y muy poco mencionado. Es compinche de Xangó, y siempre se lo encuentra en las montañas nevadas. Se lo identifica con San José de la Montaña. Su fundamento se envuelve con el paño blanco de piso del iyawó. Lleva mucha miel.

Oba Moró u Obamoró : Es macho. Sus otanes son cuatro. Cuando baja es como si cargara una cruz, un gran peso de la humanidad, y por ello se le aplican todos los tributos de la pasión. No baila y se lo suele vestir de morado. Está sincretizado con el Jesús Cristo crucificado y también en Jesús Nazareno. Viene de tierra Takuá, y su patakkí es muy controvertido, ya que en sus largas peregrinaciones como rey, pasó “las de Caín”.

Baba Fururú : es el que se sienta a dar instrucciones a los jóvenes. Por su gran sabiduría, es muy escuchado, y todo lo que enseña se basa en leyendas y cuentos místicos de Ochá. Está sincretizado con San Joaquín. Su fundamento se talla en una imagen de madera que representa a un anciano con vestimenta harapienta y un libro en su mano izquierda. Se le atribuye el conocimiento y las enseñanzas.

Yekú-Yekú , Yekú Oño : Unos lo dan por anciano, y otros por anciana, pero lo transcultan con el Cristo de Limpias y San Joaquín de la Paciencia y Humildad, que durante la esclavitud se hallaba en la iglesia de los ingenios. Representa ambas facetas de la humanidad, el femenino y el masculino, siempre como anciano. Su collar ritual es de cuentas blancas con bolas de nácar y marfil. Lleva bastón, el cual va adornado con una pelota que se saca del estómago de las vacas. Se lo asocia con la Santísima Trinidad.

Ayáguna , Ivá Yaguná, Ayágruná : es un Obatalá macho guerrero, intrépido y combativo como Xangó. Tiene bastón y es el más fino de los Obatalá. En Arará le dicen Malé, donde parece ser un joven temerario. Es el que escondió la pólvora, porque es el rey de la guerra y las pendencias ; la propagó en todo el mundo. Combatiendo llegó hasta Asia. El collar lleva 8 cuentas rojas y 16 blancas. Viste de blanco y lleva una faja roja transversal. Pelea a caballo, y entre sus atributos tiene una espada y un equino de juguete. Su baile es vigoroso y guerrero. Como atributos le corresponde además, el castillo, el machete y la cinta roja. Se dice que es un Jesús Cristo de treinta y tres años.

Alaguema , Aguemó Yemá , Aguemá : también es un Obatalá que simboliza a ambos sexos de la humanidad. Le pertenece el camaleón, y es dueño de la Ceiba. Es mensajero de Xangó, que guarda celosamente sus secretos. Muchos lo sincretizan con San José.

Ekenike : De la tierra Iyebú, es guardián del pueblo, guerrero, y un sabio anciano que temblequea un poco. Cuando baja, hay que cubrir de blanco el cuarto de las Ochá, el baggí, hasta donde están los tambores. Viste de blanco, y se le da una escopeta de juguete, y para que salga a bailar ante el tambor, se dispara un fulminante de salva. Éste se sorprende, da un salto, y luego empieza con su danza.

Talabi : es un Obatalá hembra que, aparentemente, se hace la vieja sorda. También se lo llama con éste nombre a uno de los jimaguas o Ibeyis hembra. Se lo sincretiza con Santa Rita de Casia.

LEYENDA DE OBATALA

Obatalá vive con su mujer e hijos, Oggún, Ochossi, Elegguá, y tiene un centinela, Osun; Oggún era el hijo preferido de Obatalá y Yemmú. Era el más trabajador, y sus hermanos estaban obligados a obedecerlo. Oggún se enamoró de su madre y varias veces estuvo a punto de violarla, pero el chiquito Elegguá, lo vigilaba y le avisaba a Osun, que llegaba de improvisto y requería a Oggún.

Oggún comprendió que Elegguá, que andaba siempre fisgoneando, le había contado a Osun lo que él pretendía, e inventado un pretexto, lo echó a la calle. Elegguá se quedó en la esquina; daba vueltas alrededor de la casa sin entrar, y no perdía de vista a Oggún, quién le echaba montones de maíz a Osun para que no lo delatase. Mientras Osun comía, él aprovechaba aquel momento para abusar de su madre que se lo consentía. Y así todos los días a una misma hora, Oggún cerraba la puerta de la casa, dejaba afuera a Osun atracándose de maíz, y... ya usted sabe !

Elegguá esperó a Obatalá y le dijo: “Babami hace muchos días que no como. Oggún me ha castigado dejándome afuera en la calle para que no vea las maldades que está haciendo, y Osun no se lo ha advertido porque Oggún le da mucho maíz, y se queda dormido...”

¡ Pero Osun no puede quedarse dormido !

A la mañana siguiente Obatalá se levantó temprano, volvió antes de la hora acostumbrada y se acostó entre las yerbas detrás de un árbol. Desde allí vio a Osun durmiendo, y a Oggún que cerraba la puerta. Obatalá lloró de pena, y de pena temblaron las piernas. Cortó un gajo del árbol para apoyarse, y tocó a la puerta con aquél bastón... Yemmú comprendió que era Obatalá que venía a sorprenderlos y quiso precipitarse a abrir la puerta. Pero Oggún sabiendo que su madre no era culpable, le dijo : ¡ No mamá, no abra usted, yo soy un hombre y la culpa es mía !

Obatalá tenía la mano levantada para maldecirlo cuando Oggún abrió la puerta.

¡ No maldiga Baba, que yo mismo me maldigo ! ¡ Que yo, Oggún Agguanillé, Oggún onile Kobú, Oggún tocumbí, trabaje día y noche hasta el fin del mundo !

Entonces Obatalá entró en la casa y Oggún dijo mostrándole a Yemmú : “mi madre es inocente...” Obatalá le dijo a Oggún : ¡ Lárgate ! No puedes vivir dentro de casa. Y Oggún avergonzado, se marchó y se metió en su herrería.

A Osun le dijo : Confiaba en ti y te vendiste por agguadó ( maíz ). Y a Elegguá : Mi centinela serás tú. Y a Yemmú : No te maldigo, pero si nos nace otro hijo varón, lo mataré.

Nació Orulá, y Obatalá lo mandó enterrar bajo una Ceiba. Nació después Xangó, y a pesar de su juramento, al verlo tan gracioso se compadeció del niño y se lo entregó a Dáda, su hermana mayor, para que lo cuidase en su casa. Pasaron cuatro años y Dáda lo vistió de rojo y lo llevó de visita a la casa de sus padres. Obatalá se alegró con su hijo y le hizo muchas caricias, mientras Yemmú lo contemplaba llorando porque pensaba en Orulá. Obatalá lo sentó en sus piernas y al ver el llanto de Yemmú, Xangó Mokokén, preguntó la causa de aquellas lágrimas.

Yemmú le respondió : ¡ Algún día te lo diré...!

Le ordenó a Dáda que en adelante todos los días le trajera a su hijo. Y Obatalá todos los días le narraba a Xangó algún episodio de su vida ; todos los días le contaba lo que Oggún le había hecho. Así creció Xangó - que cuando es niño se llama Olúfina Koke -, criando en su corazón odio y rencor para Oggún. Cuando se hizo un hombre, Ayalá Yeo, bonito y guarachero, se vistió de guerrero, montó en su caballo Esinla, y se dirigió a las posesiones de Oggún para llevarse a su mujer, Oyá. Esta lo vio pasar, y enseguida se quedó enamorada y se prendió a su lado. Oggún trabajaba como un esclavo y no pensaba más que en beber como una esponja.

Era un hombre brutal, despótico y manilarga, y Oyá se dejó robar por Xangó encantada. Este rapto dio origen a una guerra tremenda entre Xangó y Oggún, y de la que Xangó al principio, no salió victorioso...

LA PALOMA DE OBATALA EN OCHA

Cuando todos los grandes hombres de Efí estaban reunidos para dar comienzo al barroco, vieron que faltaba el boncó y delegaron en el rey de Efí Cubakua para que fuese a tierra Enyemiyá - la tierra de los tambores - y trajese un boncó. Este cumplió su misión y se lo ofreció a Efiméremo ( Mocongo ). Comenzaron las fiestas, y a la hora de la consagración, Mocongo vio una paloma, y preguntó si no sería un espíritu que venía a participar con ellos de la fiesta. Ekueñon mandó a Nasacó que adivinase que sería esa aparición y Nasacó dijo : “Anamieto, viaña iruá akuaramina”. No era un fantasma. Era una paloma, gracias e imagen del Espíritu Santo. Ekueñon la tomó y la presentó al Ekué murmurando : Madre mía te presento esta paloma que es de la tierra de Orú, venida por obra de Dios y del Espíritu Santo. Y Ekué sonó tres veces, y Ekueñon la dejó partir en paz. Y todos vieron la paloma del Espíritu Santo cuando, camino del palacio del rey de tierra Besundi desfilaba la procesión, y los príncipes de tierra Efó, Yambeke y Eyegueyé, llevaban el fundamento de Obatalá...

SUS HIJOS : son personas de férrea voluntad, tranquilos y dignas de confianza. Son reservados y no acostumbran a lamentarse de los resultados de sus propias decisiones. Dados a las letras, la literatura o la filosofía. Estudiosos incansables. Sabios. Disciplinados maestros. Excelentes padres de familia. A veces infieles en lo sentimental. Son la perfección, la pureza. A veces su ego lo lleva a aislarse de los demás, pues cree que es él, el único dueño de la verdad...

SU BAILE: El baile de Oxala joven es parecido al de otros orixas, jóvenes y guerreros.

Pero cuando llega Oxala ancianito, es decir Oxalufan, es muy diferente, se torna lento y difícil su caminar, su

Cuerpo se dobla y hace los movimientos de una persona anciana.

A veces es asistido por quienes lo rodean para evitar que se tropieze o se caiga.

EL de OBATALA es cadente, simpático y representa el suave andar de un anciano. También, de un jinete que blande su espada, o sacuden el rabo de caballo blanco (iruké) para limpiar los caminos.

COLORES: Oxala es representado con el color blanco y vibra con el numero 8.

COLLARES: El color de los collares es blanco o blanco y cristal, con cuentas de 2, 8,16, o 24 por división.

DIA: VIERNES / DOMINGO

COMIDAS: Maiz blanco cocido (cangica), merengues , arroz, o arroz con leche, porotos blancos, miel.

BEBIDAS: Agua con miel, o leche.

HIERBAS: Planta de la moneda, romero, jazmín, lirio, olivo, malva, artemisa, menta, otras.

ELEMENTOS: Opaxoró, (baston de color blanco), buzios, monedas, peces, palomas.

SALUDO: Epaó ebabá o Epa epa baba

EN AFRICA: EXE HEY-TIEMI BABA OKE

EN OCHA: ¡ Babami Omioró ala lupaó...!

espero que les guste !!!!!!!!!!!!!!!

con respeto y cariño epao

laura gascón: Laura de yemanja



Este orixá es ampliamente conocido en Brasil, en nuestro país y en Buenos Aires. Eso se debe a que espiritualmente se considera que países con costas son los lugares donde se manifiesta este orixá. Las costas, lugares donde las extensiones de arena y playas son el marco de un país, es el lugar elegido por Oxalá mozo para tener hijos “elegún”. La historia nos cuenta que las naciones que llegaron a Brasil introdujeron a las culturas allí vigente una nueva forma de interpretar la vida. Estas nuevas tradiciones, al paso de los años, se arraigaron en el sentimiento popular e ingresan libremente sin importarles fronteras geográficas, pues la espiritualidad no las posee. El nombre en África es Oxanguiá y en América del Sur se le conoce como Oxalá mozo inclusive la “x” no pertenece a la fonética yoruba, sino que pertenece a la portuguesa. Es así que su nombre se escribirá en yoruba con una”s” con un punto debajo para darle la misma pronunciación al igual que todas las “x” que aparezcan en los nombres de los orixás africanos.

Oxanguiá es hijo de Oxalufá. El nació en Ilé Ifé mucho antes de que su padre se transformara en el rey de Ifan, una ciudad más al norte e Ifé. Oxanguiá era un valiente guerrero que deseaba como todos los guerreros de su época tener su propio reino. Decidió lanzarse a la aventura y lo hizo acompañado de su amigo Awoledje. Tenemos que decir que Oxanguiá aún no tenía ese nombre. Es entonces que llegó a un lugar que conquistó, llamado Ejigbo y fue coronado “Rey Elejigbo”.

Oxanguiá tenía un antojo muy grande que era comer mandioca pelada, es un especie de batata de donde sale la fariña de mandioca conocida en África como iyan y en Brasil como inhame. Llámese como se llama en cada país, Oxanguiá comía en todo momento la mandioca. Es así que inventó el mortero para que se prepara su plato favorito. Los otros orixás impresionados por su actitud le pusieron el apodo de Oxanguiá cuya traducción es: orixá comedor de mandioca o inhame. El amigo de Oxanguiá, Awoledje, que era un gran babalao, le dijo que debería hacer un ofrecimiento a los orixás dueños del lugar, que consistía en dos ratones de tamaño medio, dos pescados que nadaran majestuosamente, dos gallinas cuyo hígado fuese bien grandes, dos cabras cuya leche fuese abundante, dos bolsas de caracoles y muchos paños blancos. Todo esto le depararía que la ciudad fuese poderosa y poblada con muchos habitantes.

Oxanguiá cumplió al pie de la letra todo lo mandado por su amigo el babalao, quién partió a nuevos lugares, y como él lo había previsto, así ocurrió. La pequeña ciudad se transformó en una gran ciudad fortificada y amurallada, con un próspero comercio y su rey Elejigbo vivía rodeado de sus mujeres y sus servidores y el pueblo cantaba canciones que le indicaba como el gran guerrero y el gran estadista que trajo la prosperidad al lugar.

Cuando se hablaba en su nombre, se había prohibido decir Oxanguiá pues era considerado una gran falta de respeto y se le decía Kabiyesi que significa en yoruba “su majestad”. Pasaron algunos años y su amigo el babalao Awoledje volvió, por supuesto que desconociendo la prosperidad y el progreso de su amigo y además la prohibición por la cual no se le llamaba más por el nombre que le conocía, sino por el de Kabiyesi, y ocurrió lo inevitable. No bien Awoledje ingresó a la ciudad se acercó al palacio preguntando por “el comedor de mandioca”. Los guardias, llenos de rabia por la falta de respeto del forastero, lo prendieron y lo llevaron preso a la peor de las celdas, en el sótano del palacio. Antes de llevarlo preso fue paseado por toda la ciudad y todo el mundo le daba de azotes con una varas. Una vez preso, el babalao lanzó una maldición: las mujeres de la ciudad por siete años no podrían tener hijos, los campos no tendrían pasto para dar comer a los caballos del rey y no llovería por siete años. Elejigbo, cuando comenzaron a ocurrir todas estas cosas, desesperado consultó a otro babalao y éste le dijo: “Kabiyesi, toda esta infelicidad que ocurre se debe a que un babalao amigo tuyo está prisionero. Debes liberarlo inmediatamente y lograr que te perdone”. Así lo hizo y el babalao, su amigo, lleno de resentimiento se internó en el monte. Hasta allí tuvo que ir Elejigbo a pedirle perdón. Después de varios ruegos, el babalao asintió y pidió que la gente de los barrios de Ejigbo fueron a cortar trescientas varas y los habitantes de cada barrio se golpearon hasta que las varas se rompieron.

Por eso en las ceremonias de Oxanguiá, Oxalá Mozo en Bahía y en todos los demás lugares, incluyendo la ciudad de Ejigbo cumplen con este acto en el que lógicamente no llegan a romper las varas contra los otros sino que se golpean levemente y luego comen mandioca pelada o en forma de pirón en honor de Oxanguiá. Luego de eso es hace presente el orixá y baila con la energía de un guerrero, teniendo en su mano un mortero, su símbolo y su invento gastronómico.

En África, en la ciudad mencionada, en época de la fiesta hacen que las varas sean consagradas para golpear el suelo para alejar los muertos y piden a Oxanguiá que reine la paz y la abundancia en la ciudad o en la casa de religión en nuestro país, pidiendo que llueva regularmente.

Los axés del orixá son traídos del templo por los babalaos hasta el palacio del actual rey y se dejan por un tiempo, luego los llevará el propio rey al templo que existe en el medio del monte, donde le ofrecerán fuentes de maderas,”gemelas” con mandioca y frutas, que serán comidas en el templo en comunión con el dios y los asistentes.

Algo muy similar ocurre en nuestro batuque al comienzo de la fiesta de Oxanguiá, Oxalá Mozo. Un día antes de la fiesta se limpia a todos los participantes con las varas de membrillo, alejando los malos espíritus y logrando la tranquilidad para todos. Luego se realiza el ebó ofrenda de animales para el orixá para finalizar comiendo el pirón, comida ésta que se realiza el mismo día del ofrecimiento de los animales para los orixás, hecho con fariña de mandioca y pollo.

Las ceremonias son parecidas pero cambiaron algunas cosas. Esto se debe a las exigencias sociales o culturales del medio en que se realizan.

Esta es la historia de este orixá que en este mes de octubre y durante treinta años se festeja durante la semana del 20, pues este es el día que se recuerda como el de la liberación.

Oxanguiá u Oxalá mozo también conocido por Moquéxe se divide en tres clasificaciones: Dakún, Bokún, Lokún, indicando que estos Oxalá pertenecientes al grupo de los jóvenes o niños, hijos de Oxalufán, los jóvenes guerreros vienen al mundo para ayudarlo a mejorar día a día.

Dentro de las naciones africanas que conforman el batuque, Oxalá mozo se viste de blanco; en su ciudad, Ejigbo, también es su color. Una característica importante es que cuando se manifiesta en sus hijos, su danza es la de un joven guerrero y como los Oxalá viejo(Oxanlumfá, Obatalá u Orixanlá) en el momento que se toca el Aluyá de Xangó, salen de la rueda y no participan de dicha danza. La leyenda dice que Xangó abandona a Oxalá en un momento difícil en el que no podía andar pues tenías sus miembros quebrados. Xangó se aleja tentado por el olor de su comida preferida y Oxalá cae de rodillas. Y es Ogún quien carga con el y lo salva. Los Oxalá jóvenes (mozos) en respeto a su padre también cumplen con salir de la rueda y no bailan el Aluyá.

Tienen dos días importantes dedicados en la semana: uno el miércoles y otro del domingo que comparte con el padre. El miércoles lo comparte con Xapana. No debe confundir con el dueño de la visión y los caorís (buzios), Ifá o Orumilaiá, otra clasificación de Oxalá, pero en este caso más, cercano a Oxalufá (viejo).


OXALA MOZO


Este orixá es ampliamente conocido en Brasil, en nuestro país y en Buenos Aires. Eso se debe a que espiritualmente se considera que países con costas son los lugares donde se manifiesta este orixá. Las costas, lugares donde las extensiones de arena y playas son el marco de un país, es el lugar elegido por Oxalá mozo para tener hijos “elegún”. La historia nos cuenta que las naciones que llegaron a Brasil introdujeron a las culturas allí vigente una nueva forma de interpretar la vida. Estas nuevas tradiciones, al paso de los años, se arraigaron en el sentimiento popular e ingresan libremente sin importarles fronteras geográficas, pues la espiritualidad no las posee. El nombre en África es Oxanguiá y en América del Sur se le conoce como Oxalá mozo inclusive la “x” no pertenece a la fonética yoruba, sino que pertenece a la portuguesa. Es así que su nombre se escribirá en yoruba con una”s” con un punto debajo para darle la misma pronunciación al igual que todas las “x” que aparezcan en los nombres de los orixás africanos.

Oxanguiá es hijo de Oxalufá. El nació en Ilé Ifé mucho antes de que su padre se transformara en el rey de Ifan, una ciudad más al norte e Ifé. Oxanguiá era un valiente guerrero que deseaba como todos los guerreros de su época tener su propio reino. Decidió lanzarse a la aventura y lo hizo acompañado de su amigo Awoledje. Tenemos que decir que Oxanguiá aún no tenía ese nombre. Es entonces que llegó a un lugar que conquistó, llamado Ejigbo y fue coronado “Rey Elejigbo”.

Oxanguiá tenía un antojo muy grande que era comer mandioca pelada, es un especie de batata de donde sale la fariña de mandioca conocida en África como iyan y en Brasil como inhame. Llámese como se llama en cada país, Oxanguiá comía en todo momento la mandioca. Es así que inventó el mortero para que se prepara su plato favorito. Los otros orixás impresionados por su actitud le pusieron el apodo de Oxanguiá cuya traducción es: orixá comedor de mandioca o inhame. El amigo de Oxanguiá, Awoledje, que era un gran babalao, le dijo que debería hacer un ofrecimiento a los orixás dueños del lugar, que consistía en dos ratones de tamaño medio, dos pescados que nadaran majestuosamente, dos gallinas cuyo hígado fuese bien grandes, dos cabras cuya leche fuese abundante, dos bolsas de caracoles y muchos paños blancos. Todo esto le depararía que la ciudad fuese poderosa y poblada con muchos habitantes.

Oxanguiá cumplió al pie de la letra todo lo mandado por su amigo el babalao, quién partió a nuevos lugares, y como él lo había previsto, así ocurrió. La pequeña ciudad se transformó en una gran ciudad fortificada y amurallada, con un próspero comercio y su rey Elejigbo vivía rodeado de sus mujeres y sus servidores y el pueblo cantaba canciones que le indicaba como el gran guerrero y el gran estadista que trajo la prosperidad al lugar.

Cuando se hablaba en su nombre, se había prohibido decir Oxanguiá pues era considerado una gran falta de respeto y se le decía Kabiyesi que significa en yoruba “su majestad”. Pasaron algunos años y su amigo el babalao Awoledje volvió, por supuesto que desconociendo la prosperidad y el progreso de su amigo y además la prohibición por la cual no se le llamaba más por el nombre que le conocía, sino por el de Kabiyesi, y ocurrió lo inevitable. No bien Awoledje ingresó a la ciudad se acercó al palacio preguntando por “el comedor de mandioca”. Los guardias, llenos de rabia por la falta de respeto del forastero, lo prendieron y lo llevaron preso a la peor de las celdas, en el sótano del palacio. Antes de llevarlo preso fue paseado por toda la ciudad y todo el mundo le daba de azotes con una varas. Una vez preso, el babalao lanzó una maldición: las mujeres de la ciudad por siete años no podrían tener hijos, los campos no tendrían pasto para dar comer a los caballos del rey y no llovería por siete años. Elejigbo, cuando comenzaron a ocurrir todas estas cosas, desesperado consultó a otro babalao y éste le dijo: “Kabiyesi, toda esta infelicidad que ocurre se debe a que un babalao amigo tuyo está prisionero. Debes liberarlo inmediatamente y lograr que te perdone”. Así lo hizo y el babalao, su amigo, lleno de resentimiento se internó en el monte. Hasta allí tuvo que ir Elejigbo a pedirle perdón. Después de varios ruegos, el babalao asintió y pidió que la gente de los barrios de Ejigbo fueron a cortar trescientas varas y los habitantes de cada barrio se golpearon hasta que las varas se rompieron.

Por eso en las ceremonias de Oxanguiá, Oxalá Mozo en Bahía y en todos los demás lugares, incluyendo la ciudad de Ejigbo cumplen con este acto en el que lógicamente no llegan a romper las varas contra los otros sino que se golpean levemente y luego comen mandioca pelada o en forma de pirón en honor de Oxanguiá. Luego de eso es hace presente el orixá y baila con la energía de un guerrero, teniendo en su mano un mortero, su símbolo y su invento gastronómico.

En África, en la ciudad mencionada, en época de la fiesta hacen que las varas sean consagradas para golpear el suelo para alejar los muertos y piden a Oxanguiá que reine la paz y la abundancia en la ciudad o en la casa de religión en nuestro país, pidiendo que llueva regularmente.

Los axés del orixá son traídos del templo por los babalaos hasta el palacio del actual rey y se dejan por un tiempo, luego los llevará el propio rey al templo que existe en el medio del monte, donde le ofrecerán fuentes de maderas,”gemelas” con mandioca y frutas, que serán comidas en el templo en comunión con el dios y los asistentes.

Algo muy similar ocurre en nuestro batuque al comienzo de la fiesta de Oxanguiá, Oxalá Mozo. Un día antes de la fiesta se limpia a todos los participantes con las varas de membrillo, alejando los malos espíritus y logrando la tranquilidad para todos. Luego se realiza el ebó ofrenda de animales para el orixá para finalizar comiendo el pirón, comida ésta que se realiza el mismo día del ofrecimiento de los animales para los orixás, hecho con fariña de mandioca y pollo.

Las ceremonias son parecidas pero cambiaron algunas cosas. Esto se debe a las exigencias sociales o culturales del medio en que se realizan.

Esta es la historia de este orixá que en este mes de octubre y durante treinta años se festeja durante la semana del 20, pues este es el día que se recuerda como el de la liberación.

Oxanguiá u Oxalá mozo también conocido por Moquéxe se divide en tres clasificaciones: Dakún, Bokún, Lokún, indicando que estos Oxalá pertenecientes al grupo de los jóvenes o niños, hijos de Oxalufán, los jóvenes guerreros vienen al mundo para ayudarlo a mejorar día a día.

Dentro de las naciones africanas que conforman el batuque, Oxalá mozo se viste de blanco; en su ciudad, Ejigbo, también es su color. Una característica importante es que cuando se manifiesta en sus hijos, su danza es la de un joven guerrero y como los Oxalá viejo(Oxanlumfá, Obatalá u Orixanlá) en el momento que se toca el Aluyá de Xangó, salen de la rueda y no participan de dicha danza. La leyenda dice que Xangó abandona a Oxalá en un momento difícil en el que no podía andar pues tenías sus miembros quebrados. Xangó se aleja tentado por el olor de su comida preferida y Oxalá cae de rodillas. Y es Ogún quien carga con el y lo salva. Los Oxalá jóvenes (mozos) en respeto a su padre también cumplen con salir de la rueda y no bailan el Aluyá.

Tienen dos días importantes dedicados en la semana: uno el miércoles y otro del domingo que comparte con el padre. El miércoles lo comparte con Xapana. No debe confundir con el dueño de la visión y los caorís (buzios), Ifá o Orumilaiá, otra clasificación de Oxalá, pero en este caso más, cercano a Oxalufá (viejo).


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